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Lo afirmado en el artículo por
venir de donde viene llevaría, a cualquier persona desprevenida
a concluir que lo mejor para la profesión contable en nuestro
país, sería que siguiera atomizada en más de
cien organizaciones con propósitos disímiles sin una
orientación nacional.
Si partimos del principio fundamental que mueven
este universo "LA SUPERVIVENCIA" y además de que
esta se logra por varias rutas que se conocen como las dinámicas,
siendo cuatro de estas la supervivencia como: persona, la supervivencia
como pareja, la supervivencia como GRUPO, y la supervivencia como
humanidad entera y de saber además que la "ÉTICA"
se define como razón hacia el más alto nivel de supervivencia
en cada uno de estos impulsos o rutas de supervivencia, consideramos
la aprobación de este proyecto de ley más que regresivo,
una cuestión de ética
Plantear que por el temor a las roscas, los grupos
no se deben fortalecer y se debe propugnar por el derecho democrático
de la libre asociación, no es un argumento muy de peso para
cuestionar la creación del Colegio Profesional de los Contadores
Públicos.
No por el hecho de que el factor común de
los matrimonios modernos sea el divorcio, esta institución
no tenga plena vigencia y sea el pilar fundamental de la construcción
del tejido social, debiéndose invocar su abolición
y la promoción de que hacia el futuro no debe existir el
matrimonio sino la unión libre o prohibir que los hombres
se relacionen con las mujeres como forma efectiva de acabar con
los divorcios; no podría existir solución más
absurda y solo porque riñe con ese impulso y principio natural
de supervivencia infinita que tiene el ser humano de preservar la
especie, lo que pensamos es, se debe educar al individuo en el respeto
mutuo que como pareja se deben el uno al otro y la necesidad de
que permanentemente estén alimentando acuerdos que fortalezcan
su relación de pareja su estabilidad emocional y la de sus
hijos; en resumen no es acabando con la institución de la
familia como esta se fortalece sino comprometiendo a cada uno de
sus miembros en el rol que ellos juegan en esta célula básica
social.
Sucede igual con los grupos, un grupo se fundamenta
sobre ACUERDOS, y es lógico que si existen dos, diez, cincuenta
o cien grupos que alimentan los mismos acuerdos, que estos busquen
articularse y fortalecerse para potenciar su supervivencia a través
de la suma de estos esfuerzos en una institución más
representativa, lo que para la profesión de la contaduría
pública representaría el Colegio Profesional de los
Contadores Públicos (CPCP).
Lo afirmado en el artículo por venir de
donde viene llevaría, a cualquier persona desprevenida a
concluir que lo mejor para la profesión contable en nuestro
país, sería que siguiera atomizada en más de
cien organizaciones con propósitos disímiles sin una
orientación nacional. Creemos que si existe un gran común
denominador en todos estos grupos, cual es, que de una u otra forma
están buscando el engrandecimiento y el trabajar por la profesión;
consideramos que es de RAZÓN, que se busquen mecanismos para
articular y potenciar todos estos esfuerzos que a nivel nación
se hacen en pro de una colectividad y que sumados a los de las demás
colectividades (llámese abogados, economistas, administradores,
ingenieros, etc.) son los que en definitiva crean el gran tejido
social o sociedad civil y que con gran sentido común nuestros
constituyentes plasmaron en los artículos 26 y 38 de la Constitución
Nacional cuando hacían alusión a que las profesiones
debidamente reconocidas se podrían organizar en colegios.
Compartimos todas las afirmaciones que se hacen
en cuanto al fracaso histórico que han tenido el manejo de
estos gremios, los cuales se califican que en la época feudal,
eran corporaciones privilegiadas que les permitían a sus
roscas dirigentes, cobrar derechos ycontribuciones a sus afiliados,
impedir la competencia e imponer sus precios y como consecuencia
fosilizar la producción, el comercio y el desarrollo. Por
todas estas razones en su momento, no compartimos el proyecto de
ley que anteriormente tenia la profesión en el Congreso de
la República, que fue retirado y que nos sirvió de
base para el que hoy estamos presentando a consideración
de la comunidad contable. En efecto, aquel proponía un ente
macrocefálico con una gran dirección en la capital,
pero raquítico en las regiones. Además de que condenaba
a la desaparición, a las asociaciones de contadores de las
universidades, instituciones que por tradición le han dado
una gran dinámica a la profesión.
Por esta razón nuestra propuesta más
que crear un ente macrocefálico, busca articular todos los
esfuerzos que a nivel de asociaciones de contadores se hagan a lo
largo y ancho del país a través de una institución
nacional en la cual tengan representación todas estas instituciones
y que se convierta en un interlocutor valido ante el gobierno y
demás instancias de la sociedad, del sentir de esta colectividad.
Conscientes de la importancia de promover la competencia
entre las distintas asociaciones de contadores, como un principio
básico del Colegio Profesional, se está proponiendo
una permanente competencia entre cada una de ellas de acuerdo a
unos parámetros definidos por la Dirección Nacional.
No consideramos acertado comparar la época
feudal, donde para tener comunicación de un feudo a otro
se tardaban semanas y a veces meses a una época moderna,
del Internet, las telecomunicaciones, las conferencias virtuales,
donde, al instante, a través de todos estos medios se pueden
construir consensos que potencie la supervivencia de los grupos
y de contera el beneficio de toda la comunidad.
Quedó claro en la exposición de motivos
del proyecto en comento, el cual puede ser consultado en la página
de Internet www.cpcpcolombia.org, la importancia de dividir el poder
para evitar que este se torne arbitrario razón por la cual
se está proponiendo el fortalecimiento de la Junta Central
de Contadores como el órgano Judicial, el Consejo Técnico
como el órgano legislativo, y el Colegio Profesional como
el órgano Ejecutivo de la profesión.
Respecto a que el proyecto es inconstitucional
consideramos que, en aras de no restringir o eliminar la libertad
de trabajo de los contadores, el país y la profesión
no pueden seguir permitiendo que en una actividad de alto riesgo
social como es la del contador público, colegas irresponsablemente
sigan certificando y dictaminando estados financieros sin someterse
a unos mecanismos de seguimiento en su calidad profesional que es
lo que en el fondo se está proponiendo en este proyecto.
De un estudio juicioso de nuestra iniciativa, y
conscientes de que los grupos se fundamentan EN ACUERDOS, toda la
estructura propuesta en el proyecto lo único que hace sobre
la base de un acuerdo de ley, es potenciar una cultura de manejo
democrático y participativo de la agremiación, razón
por la cual el proyecto se hace un poco extenso, pero lo que no
podemos acolitar es el caos, la desadministración y la mediocridad
profesional, con la premisa de que estamos promoviendo la democracia
política y la economía de mercado.
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