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El contador público no puede seguir
solo y en forma aislada sufriendo los embates de las distintas fuerzas
que conforma el sistema socioeconómico sino que es urgente
que se organice como grupo
Entre las nuevas figuras muy positivas que trajo
la Constitución de 1991 está la que habla en el articulo
26 de la posibilidad, que los profesionales se podrían organizar
en colegios profesionales, abriendonos a los contadores una oportunidad
para la organización y el fortalecimiento de nuestro gremio.
Día a día, el contador público en nuestro
país va adquiriendo más respetabilidad y la sociedad
le está pidiendo una mayor contribución como dador
de fe pública, para que mantenga ese sano equilibrio que
debe existir entre el sector privado como generador de riqueza y
el Estado como ente redistribuidor y orientador de la misma en beneficio
de toda la sociedad.
El contador público no puede seguir solo y en forma aislada
sufriendo los embates de las distintas fuerzas que conforma el sistema
socioeconómico sino que es urgente que se organice como grupo
donde confluya todas las tendencias y pensamientos del saber contable
y que a través de la concertación y la razón
logremos acuerdos prosupervivencia, permitiendo un mayor reconocimiento
de nuestros profesionales y una actitud seria y vertical de nuestras
acciones en el que hacer de cada día, en el ejercicio de
nuestra actividad y en especial en nuestra labor de jueces y veedores,
que como revisores fiscales nos corresponde y que la sociedad a
través de las leyes a nosotros nos ha encomendado.
Por esta razón, es urgente que los profesionales de la contaduría
se organicen gremialmente en una institución con amplia cobertura
nacional y dinamizada por mecanismos de participación democrática,
fundamentalmente una estructura descentralizada pero coordinada
y manejada con herramientas modernas de administración.
Propendemos por un fortalecimiento y organización de las
asociaciones de contadores de las universidades, las cuales pretendemos
sean las que dinamicen el acercamiento de la agremiación
al contador y la universidad; los capítulos del colegio profesional
en los departamentos tendrían una importante labor administrativa
y de coordinación en cada una de sus regiones y el colegio
nacional tendría la vocería y control administrativo
del mismo a nivel nacional.
Un elemento fundamental al abordar la estructura de un gremio es
el conocimiento de la forma como él se debe organizar para
ejercer el poder e indistintamente como se mire el problema fundamental
gira alrededor de la monopolización del reparto de poder.
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Russeau, inspirado en los grandes pensadores griegos y algunos pensadores
medievales, estructuró lo que son los principios básicos
de la democracia, según la cual el poder no pertenece exclusivamente
al gobernante, sino a toda la comunidad.
Si aspiramos a que el poder no sea monopolio del gobierno de turno,
debemos proponer una estructura participativa con una permanente
comunicación y retroalimentación de las bases.
Es muy importante en este punto recurrir a los aportes de Montesquieu
a la cultura democrática; según éste, el poder
no es realmente un solo poder sino que es necesario distinguir claramente
tres poderes separados, el legislativo, el ejecutivo y el judicial,
que corresponde respectivamente a la función de hacer la
ley, aplicarla y resolver los conflictos que resultan de esa aplicación.
Para llegar a esta concepción, Montesquieu partio de la idea
de que todo hombre que tiene poder, en algún momento se siente
tentado a abusar de él, de tal manera que es necesario dividirlo
para impedir que su ejercicio se torne arbitrario.
Este mismo se hizo evidente en la declaración de los derechos
del hombre y el ciudadano de 1789. En el artículo 16 que
consagro el principio según el cual la sociedad en donde
la separación de poderes no está consagrada, debe
considerarse como desprovista de Constitución.
En consonancia con lo anterior, la profesión de la contaduría
pública para un optimo desarrollo gremial debe fortalecer
las instituciones que hoy tiene, esto es, fortalecer como organismo
regulador de la profesión el Consejo Técnico de la
Contaduría Pública; como órgano ejecutivo,
el Colegio Profesional de los Contadores Públicos que estamos
proponiendo y como órgano judicial, la Junta Central de los
Contadores.
Quisiera terminar mis reflexiones con una frase de la persona que
en alto porcentaje ha inspirado mis planteamientos el señor
L. Ronald Hubbard:
No son los sueños del hombre lo que le falla; es la
falta de pericia requerida para hacer realidad esos sueños.
Si uno sueña y ve sus sueños hechos realidad, uno
también debe ser capaz de organizar y entrenar hombres capaces
de organizar, que harán que esos sueños se hagan realidad.
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